Llegas tarde y sin alma, con un hilito de voz que se quiebra, de tanta mentira que pesa en tú boca. De una boca que a veces me quiere y a veces me odia y comienza el desafío de que te marches y me dejes sólo frío. Y te juro que he tratado de entender, pero tú orgullo es quién enciende mi rabia, maldito sea tú escudo y maldita mi calma. Maldita sean las palabras que acompañan las dudas, las veces que has llorado en los recuerdos que por miedo has borrado.
Ahora cuando cambia el aire, cuando al despertarme ya no duele por dentro, ahora que te quema el cuerpo de todas las heridas que dejaste amor.
Ahora puedes llorar, llenar un mar en soledad o tratar de hacer girar atrás el tiempo. Deshacer entero el universo o quemar los versos que te dije alguna vez... Que tú ausencia se me fue desgastando de amanecer sin ti. Sin tenerle miedo a la tormenta a esa que te inventas que me dejas en el alma. También puedes vivir dejando todo en el olvido o cubrir con tú destino la locura. Cómo sobrevive tú ternura cuando te desnudas y entregas en silencio... Cuantas veces me abraze con el viento de amanecer sin ti. Sin tenerle miedo a la tormenta a esa que te inventas que me dejas en el alma como un desafío.
Vuelves pero escondes la mirada, por sí tus ojos desvelan secretos. Que callas, que sueltas cuando llega la noche. Y mi dilema no es la sombra que te espera. Mi reto es luchar contra la pena que me queda con los sueños que has borrado...
No hay comentarios:
Publicar un comentario